Si me gustase eso de llamar a los sitios “la Roma del Norte” o el “Stonhenge chileno” probablemente Estocolmo sería la justa ganadora del título de la “Venecia del norte”. Sus 14 islas y 57 puentes hacen que muchos la llamen así (la región cuenta además con unas 30.000 islas, escollos y rocas). Pero la verdad es que no se parece en nada a Venecia y, puestos a escoger, quizás se acerque más a Londres o a París (con sus genuinas diferencias, of course) o incluso a Milán.

A grandes rasgos, Estocolmo es una ciudad tranquila con gente en las terrazas (sí, es salir un rayo de sol y aprovecharlo al máximo) y muchos suecos (cosa que cabría de esperar, incluso en verano que es cuando vienen con ingleses y franceses a repoblar el levante español…). Y fantástico destino si te gustan las artes, la gastronomía o la arquitectura (entre otras muchas cosas).

Pero, ¿qué es lo que no te deberías perder por nada del mundo? En mi humilde opinión…

1. El ayuntamiento (no, no estoy de broma)

El Ayuntamiento de Estocolmo es un lugar peculiar, y no solo porque es difícil imaginarse aquí el banquete del Premio Nobel, sino por una decoración única que imita las veces a un palazzo veneciano y otras una locura bizantina en mosaicos dorados.

Sólo se puede visitar con guía, nosotros fuimos con los chicos de Context Travel, que siempre le dan un enfoque diferente a las visitas guiadas con sus guías expertos en arquitectura, gastronomía o política, por ejemplo. Pero también puedes apuntarte a una de las visitas guiadas del propio ayuntamiento (no se pueden reservar online, pero hay cada 30 minutos en inglés siempre que no haya un evento oficial en el edificio.)

Ayuntamiento de Estocolmo salón dorado

 

Sinceramente, una de las grandes sorpresas por lo único del espacio y lo que cambia de una habitación a otra. Además de toda la simbología y significado que tiene el edificio en sí.

2. El barco Vasa que esconde el museo homónimo

El Vasa pretendía ser un buque de guerra real, pero no cualquier buque, sino el mejor buque de guerra del mundo, un símbolo del poder sueco que mostrase al mundo su poder (y sus dineros). Pero, como suele suceder en estos casos, el agua hizo lo propio y acabó con él como hizo en su momento con el Titanic o la Invencible.

Se ve que alguien se equivocó en los cálculos y tan pronto salió del puerto el día de su botadura, se fue al fondo del mar, delante del estupefacto monarca. Durante más de 300 años decidieron olvidarlo, hasta que un arqueólogo decidió intentar que volviera a la superficie.

Museo Vasa Estocolmo

Lo que podría haber sido un bochornoso recuerdo se ha convertido en un ejemplo de cómo la arqueología moderna puede recuperar cosas antes impensables. El barco se puede ver prácticamente íntegro en el museo Vasa. Merece la pena subir a las distintas alturas del museo para descubrir desde fuera las distintas habitaciones y todos los detalles que lo harían “temible”. Incluso hay un vídeo que muestra una recreación de cómo se hundió y los vídeos originales de cuando lo recuperaron del fondo del mar y de cómo lo tratan a diario para evitar que se desintegre.

3. Djurgården, la isla de la diversión (para todos los públicos)

Ya que estás en el Museo Vasa, la isla en la que se encuentra tiene mucho que ver y muy interesante. Para empezar, es un buen sitio desde el que ver la ciudad en perspectiva o para salir a navegar, pero también es donde están alguna de las atracciones más divertidas de Estocolmo en verano.

Atardecer Estocolmo museo Vasa

Por un lado, tienes el parque Gröna Lund, con atracciones clásicas como los columpios que giran y otras más modernas como las de caída libre. Antes de ir echa un vistazo a su calendario de conciertos, tienen conciertos durante toda la temporada y algunos son de los grandes (*la semana que viene tienen a Alice Cooper y Megadeth.) No, no cuesta más entrar si hay concierto.

Por otro, tienes el museo ABBA, todo un must si eres fan, fan de poster del grupo sueco. No es un museo al uso: grabar tu propio single, imitar al grupo en concierto… son solo algunas de las cosas que puedes hacer allí. ¿Principal pega? que no puedes comprar en su tienda con monedas (o billetes), así que olvídate de comprar “sólo un par de postales” (y mira que tienen cosas chulas).

Y, como no, Skansen, el “museo al aire libre”. Más que un museo es una especie de “hemos cogido toda Suecia y la hemos comprimido en un parque”. Una buena forma de conocer cómo es Suecia más allá de las grandes ciudades y cómo han sido sus costumbres (ya te conté en el post sobre Vimmerby que puedes ver una de sus tenerías aquí en Estocolmo.)

4. El arte del metro de Estocolmo

Ya te lo contaba hace unos meses, el metro de Estocolmo no es sólo un medio de transporte, también es una de las mejores galerías de arte mural del mundo (y verla sólo te va a costar un billete de metro). Hay cientos de piezas repartidas por toda la red de metro de la ciudad, pero te cuento cómo visitar las más bonitas en este post.
Metro de Estocolmo
Sí, la de arriba es la línea azul de T-Centralen.

5. El mercado gastro de Hotörget

Además de las famosas albóndigas suecas, Estocolmo también es capital foodie del reino y uno de los lugares que no te puedes perder es el mercado de Hotörget. Pero no el mercado de la plaza (bueno, también tiene su aquel, pero no has venido hasta aquí para comprar manzanas o fundas de móvil), sino el que está entre la sala de conciertos (el edificio azul) y el hotel Haymarket.

Hötorshallen, al lado de los cines, es un mercado gastro con tiendas delicatessen (desde cecina de alce a quesos italianos, pasando por un pequeño pero resultón systembolaget) y restaurantes. Uno de los más concurridos es el Kajsas Fisk (prueba la sopa de pescado), pero tienes todo tipo de cocinas en un buen ambiente.

Comer en Estocolmo gastromercados

Pero la escena gastro de Suecia no acaba aquí. Hay cientos de restaurantes repartidos por toda la ciudad (aunque, siendo sinceros muchos cierran en Julio por el verano) y hay unas cuantas estrellas Michelin en la ciudad.

Si te gustan los mercados también puedes acercarte al Östermalms Saluhall en el barrio de Östermalm. Y si te gusta probar cosas con un toque modernete, otra opción es el Teatern, que junta en el mismo centro comercial a algunos de los mejores chefs jóvenes del país (cerca de Skanstull.)

6. Gamla stan – la ciudad vieja de Estocolmo

Gamla Stan es, por así decirlo, el centro histórico de Estocolmo. Calles estrechas y empedradas, restaurantes únicos, casas de los siglos XVIII y XIX, mucho color y un montón de rincones únicos. Sin duda un lugar por el que perderse si los turistas te dejan (es probablemente la zona más turística de toda la ciudad) y aún así merece mucho la pena.

calles de Estocolmo

Además tiene pequeñas joyas, como el Museo Nobel (el de los premios), al que puedes entrar gratis los martes por la tarde-noche, el Palacio Real con sus cambios de guardia a las 12:15, Stortorget, la plaza central donde tienen lugar los mercadillos navideños, o la Catedral y su San Jorge y el dragón.

7. Seguirle los pasos a los premios Nobel

Si hay un momento del año en que todo el mundo se acuerda de Estocolmo es durante la entrega de los Nobel. Polémicas aparte, son probablemente los premios científicos y sociales más conocidos del mundo.

Y la ciudad está impregnada en ellos, desde el museo de Nobel en Gamla Stan al lugar de entrega de los premios, el edificio azul de la Konserthuset, y el ayuntamiento donde se celebra el banquete. Pero también puedes comer el “menú” que comen los asistentes en Stadshuskällaren, el restaurante del ayuntamiento (y que guarda los menús que han servido los últimos ciento y pico de años).

Premios Nobel Estocolmo

O salir al extraradio y visitar una de las antiguas fábricas de Nobel: Winterviken en Aspudden, ahora convertido en café y restaurante de uno de los chefs más famosos de Suecia, Markus Aujalay (también se ha encargado del menú de los Premios Nobel).

…Y, por supuesto, los puentes 😆

Estocolmo no sería Estocolmo sin los puentes. Cruzarlos puede ser una una fantástica forma de descubrir la ciudad. Aunque también puedes cruzar de isla a isla en barco y ver la ciudad desde el agua.

puentes de Estocolmo

No es lo único. También puedes añadir a la lista:

  •  el arte moderno del Moderna Museet (Picasso, Dalí, Matisse…), con edificio diseñado por Rafael Moneo y que también acoge el museo de arquitectura y diseño
  • la fotografía en el museo Fotografiska, en Södermalm y con vistas al skyline de Estocolmo y el mar (no te pierdas las vistas desde la cafetería).
  • Junibacken y la casa museo de Astrid Lindgren, por si no te puedes acercar a Vimmerby
  • el diseño de la Biblioteca Municipal del arquitecto Gunnar Apslund.
  • Pasear por SoFo (o ir de tiendas a por un look “diferente”.)
  • Visitar las islas y playas del archipiélago de Estocolmo

 

¿Me dejo algo? ¿Dudas, preguntas? Como siempre, déjamelo todo en los comentarios.