En estos momentos algunos estáis de camino a la playa, otros preparando la maleta y los demás soñando con las vacaciones. Sea cual sea el caso, estoy segura de que este post os vendrá muy, pero que muy bien: Cómo aligerar tu equipaje de mano.

Ya me diréis si os ayudan a hacer mejor la maleta de mano este verano 😉

1. No hagas la maleta en el último minuto

Hacer la maleta en el último minuto significa no pensar lo que va y lo que no va en la maleta. Mis maletas más épicas las hice a escasas horas de coger el vuelo. Mi hermana todavía me recuerda aquel viaje a Londres sin calcetines en la maleta…

Cuanto más tarde haces la maleta más estresado estás, no tienes tiempo para eliminar los “porsiacasos” y te sueles olvidar cosas fundamentales porque te has ocupado de todas las que no lo son. Piensa bien qué te pones cuando viajas y qué no ha salido nunca de la maleta en tus últimas vacaciones.

Si te sirve de ayuda para escoger qué meter en la maleta, utiliza una checklist como esta.

2. Compra ligero

Hay dos motivos por los que deberías aligerar tu equipaje: 1) por lo que cuesta pasarse con el peso del equipaje de mano y 2) por tu salud.

Empezaré por el segundo porque parece el menos evidente: Tu maleta (y lo que hay dentro) pesa demasiado, pero tendrás que cargarla por las estaciones, subirla al tren, arrastrarla por las escaleras de hoteles sin ascensor (sí, también se estropean) e incluso subirla a pulso al compartimento para maletas. En ninguno de estos casos te servirán de nada las ruedas, así que hazte con la más ligera que encuentres y escoge bien la ropa que llevas, a veces dos duros más son 2 kilos menos…

Por otro lado, si quieres evitar pagar excesos de equipaje, la maleta y lo que metes en ella tampoco debería pesar mucho. Hay más formas de evitar pagar los costes de facturación o exceso de equipaje, pero ceñirse al peso siempre es la más sencilla.

PS. Y compra ligero también en el viaje, no te olvides de que en algún momento tienes que volver.

3. Aprovecha la tecnología, pero no te pases

En vez de guías: ebooks. En vez de mapas: apps. Te haces una idea, ¿no? Pues eso, que puedes sustituir una gran parte de las cosas que te quieres llevar por algo que no pesa.

Dicho esto, somos muchos los adictos a llevar toda cuanta cacharrería tenemos en casa: que si la tablet para ver las cosas más grandes, el ebook porque para el avión es mejor, etc. Pues no te pases tampoco, porque probablemente con el móvil puedas hacerlo casi todo y mejor si no tienes que llevar muchos cargadores ni adaptadores de corriente.

Ah! y por tecnología me refiero a toda la tecnología, no solo a la electrónica. ¿Sabías que la toalla ultra-ligera que llevas al gimnasio también te la puedes llevar de viaje?

4. Reduce, minimiza, sintetiza…

¿Alguna vez has perdido la tarjeta de la biblioteca en el extranjero? Pues yo conozco a una que sí…

De todas las cosas que sueles llevar contigo a diario, seguro que dos terceras partes no las usarías de viaje ni aunque quisieras. ¿Necesitas ideas? La tarjeta de Carrefour, la del gimnasio, pinzas para el pelo que no te has puesto nunca, un bote de laca…

Y de todo lo demás, seguro que hay una versión más pequeña, mejorada y práctica que puedes usar. Por ejemplo, en vez de llevar una barrita para los golpes o el cansancio de piernas, puedes comprar sobres monodosis de gel de árnica para niños en tu farmacia. Y en lugar de desodorante en spray, comprar botes de crema o en formato sólido. ¿Las tiritas? Cómpralas en rollo o parches grandes y así no tendrás que llevar 2 paquetes de distintos tamaños.

5. Planifica tu outfit

No, esto no se ha convertido en un blog de moda, pero si quieres viajar ligero lo mejor es que pienses qué te vas a poner y con qué. Así podrás escoger las prendas más versátiles, más sufridas (vamos, que no se les notan mucho las manchas) y más apilables (que te puedes poner unas sobre otras si hace frío).

Las cosas que solo sirven para un look puede que sean necesarias para este viaje, pero si planificas bien y haces “conjuntos” en los que las piezas se pueden intercambiar, tu maleta llevará menos cosas y menos peso.

Además, si sabes qué te vas a poner es más fácil escoger qué zapatos te pegan con todo y así ocupas mucho menos sitio. (Para el caso en que, sí o sí, tengas que meter unos tacones en la maleta.)

6. Como máximo, lleva ropa para 7 días

Vale, no todo el mundo viaja más de 7 días seguidos, pero si lo haces, no metas ropa para cada uno de los días. Hoy en día, es muy fácil encontrar lavadoras de monedas en hoteles de negocios, hostels, pisos de airbnb y en lavanderías especializadas. Y, en caso de urgencia, siempre puedes lavar alguna cosa a mano.

Créeme, compensa llevar menos peso y sirve para conocer a otros viajeros y a algún que otro local.

7. Llena sólo 3/4 partes de tu maleta

No siempre es posible, pero intenta no pasar de 3/4 partes de la maleta o intenta que todo quepa en una maleta más pequeña. Por algún tipo de razón extraña, todos intentamos llenar un 120% de nuestra maleta, da igual el tamaño que tenga; y después no nos caben las cosas a la vuelta.

Cuando vuelves, la ropa está sucia, ya no te molestas en doblar las cosas tan bien, hay que meter los regalos, los recuerdos y aquella revista tan chula que le compraste a tu primo… Vamos, que hay que pelearse con la maleta y te arriesgas a pagar exceso de equipaje.

Además, si sabes el espacio con el que cuentas, también es más fácil visualizar lo que puedes comprar y lo que no deberías llevarte a casa.

8. Si puedes enviarlo a tu destino (o a casa), hazlo

Estamos acostumbrados a que enviar cosas por correos sea demasiado caro, pero en muchos destinos del mundo compensa hacer un envío en vez de ir cargando las cosas.

Por ejemplo, en Japón puedes enviar tus maletas de un lado al otro del país en 24 horas por menos de 20€, en vez de ir cargando tu maleta de un sitio a otro. También puedes enviar por barco a España el juego de té del que te enamoraste en China o por transporte terrestre aquellos libros raros que encontraste en un mercadillo en Bélgica. Al revés no suele funcionar tan bien (gracias señores de Correos y couriers españoles por hacernos la vida más fácil…)

9. Recuerda: el mundo ahí afuera no es tan salvaje

De todas las veces que me he olvidado algo en casa, un 40% realmente no lo necesitaba y el otro 55% lo pude encontrar en mi destino. Vale, hay cosas que son más difíciles de encontrar o que requieren un vocabulario especializado más allá del Bounjour o el Hello!, pero con intención y google translate hay una alta probabilidad de que lo encuentres y de que te eches unas risas por el camino.

¿Me dejo algo? ¿Cuál es tu truco infalible para que tu maleta de mano no pese un quintal? Cuéntamelo en los comentarios