Como a estas alturas ya sabes, viajo mucho sola. A veces se vienen conmigo mi familia, amigos, y otros adultos interesantes, pero con niños no, hasta ahora.

Aunque mis padres siempre han viajado con nosotras desde que nacimos, al no tener hijos o primos pequeños, no me había tocado ser la parte “mayor” del viaje. Y, ¡vaya si cambia el viaje!

La semana pasada hicimos el primer viaje con nuestra sobri A. (creo que la llamaremos “NiñaA” por mantener su confidencialidad y para que cuando cumpla los 18 no me denuncie por compartir datos de su infancia 😆 ). Y como NiñaA todavía tiene un añito, ha sido una odisea planificar este viaje con ella (y con su madre.)

Como resultado, os traigo unos cuantos trucos, consejos varios y recomendaciones para viajar con niños por primera vez y que no os pille despistados:

1. No volverse loco/loca

Creo que la base para viajar con niños es llevar todo lo que llevarías para ir a dar una vuelta al parque, pero para más días. Ojo, que con “para más días” no me refiero a multiplicarlo todo por dos, tres o cuatro, sino sólo las cosas desechables y perecederas (comida, pañales, mudas…) y no las otras.

Es como hacer magdalenas, que da igual que hagas ocho que dieciocho, si caben en el horno sólo necesitas más ingredientes, no vas a cocerlas tres horas más.

Dicho de otra manera, no necesitas 4 peluches, tres tipos de arneses y dos gorritos. Salvo que tu niño  sea un fashion victim, no va a notar la diferencia. En nuestro caso, NiñaA se pasó todo el viaje en coche dando la brasa (y lo digo con cariño) con el mismo sonajero, tanto de ida como de vuelta, pese a tener además una mantita de Paddington que le traje de Londres, un peluche que le compró su madre y no sé qué más. Fuera del coche no les hizo ni caso.

2. Pensar en lo que le gusta al niño y lo que no le gusta

A NiñaA no le gustan los señores con barba, le hacen llorar. En eso somos bastante incompatibles por ahora NiñaA y yo. Lo comprobamos estas Navidades cuando fue a ver a los Reyes Magos. Dice su madre que tampoco le gusta su médico (el de la madre, el de NiñaA no tiene barba.) Qué le vamos a hacer…

Tampoco le gustan los sitios en los que no puede tocar cosas, así que, como además es muy peque, en este viaje eliminamos los museos y las zonas hipsters. Y añadimos los parques.

Mi madre siempre cuenta que cuando viajaban con nosotras de pequeñas nunca dejaron de hacer lo que querían, solo que dividían el día entre cosas que querían hacer ellos y cosas que nos gustaban a nosotras. Así acabó mi madre en no se sabe ya cuántos parques de atracciones, con lo poco que le gustan las montañas rusas (yo espero de corazón que a NiñaA le gusten, porque es mi excusa para volver a Disneyland y a Universal 😇 ).

3. Organización, organización, organización

Mi hermana se ríe de mí porque hago unas maletas bastante esquizoides cuando viajo sola. No es la primera vez que llego a Madrid o a Londres y me toca comprar calcetines o pasta de dientes. Pero eso no lo puedes hacer con niños, primero porque es un desquicie no encontrar las cosas que necesitas en el momento en el que las necesitas; y segundo, porque no es lo mismo comprar unos calcetines talla única en cualquier sitio que un body de verano que no pique, ni rasque, ni cueste un riñón.

Así que, hay que armarse de paciencia y, a poder ser, de travel cubes. Compartimentar lo que necesitas cargar para cada parte del viaje ayuda a agilizar las cosas. Por ejemplo, si puedes no pongas comida merienda y cena juntas, salvo que las quieras cargar todo el día.

4. Investiga antes el destino (pero de forma diferente)

No, no me refiero a cómo ir de A a B, o cómo conseguir entradas más baratas para no sé qué cosa, que también. Sino dónde encontrarás un parque infantil o, sencillamente, cómo se llama en el idioma local el baño para bebés o el cambia pañales (o mismamente cómo se llaman los pañales.)

En algunos foros de Internet y en blogs de mamás a veces te dicen en qué establecimientos hay de estas cosas. Pero si no encuentras ninguno, recuerda: establecimientos como cafeterías antiguas no suelen tener, grandes cadenas de restauración (tipo hamburguesas) y centros comerciales sí.

Y en caso de duda, busca a una madre con bebé y pregunta.

5. Recuerda que el ritmo no lo marcas tú

Además de que NiñaA nos hiciera eliminar de la lista los museos, nos hizo volvernos antes. Básicamente porque a las 9 de la noche ya es su hora de dormir. Y lo de dormir sola no lo lleva muy bien, como imaginarás…

A los horarios de atracciones, museos y restaurantes hay que añadir los horarios del niño. Porque, aunque cueste reconocerlo, tú eres el adulto, pero quien tiene el poder es NiñaA.

6. Olvida los porsiacasos (los tuyos)

Si, ya te dije que los niños no necesitan tantos porsiacasos, pero tú tampoco. Si hay un buen momento para replantearse lo que metes en la maleta (o en el coche) es este. Entre lo que ocupa la silla, las ruedas de la silla, la bolsa de mano de NiñaA y las maletas, el maletero a tope. Menos mal que Ryanair ya nos tiene entrenados y casi todo va en equipaje de mano, ¿no?

Pues eso.

7. Ensaya antes cómo se hace cada cosa

A nosotras tres (NiñaA no colaboró nada en esto), nos costó una media hora descubrir cómo se ataba la silla en el coche. No, no somos ingenieras industriales, pero el diagrama de las instrucciones lo han debido de hacer los de IKEA. Ahora ya podría hacerlo casi con los ojos cerrados.

Peeero, todavía no tengo muy claro cómo se pliegan las ruedas. Es lo que tiene no estar acostumbrada a hacerlo. Soy torpe, lo reconozco.

Y ya puestos a ensayar, si es la primera vez que se sube en tu coche (a nosotras nos pareció más práctico que la madre fuese todo el viaje atrás con NiñaA), súbela antes un rato, que se acostumbre. Al parecer a NiñaA le gusta más mi coche que el de su madre (cosa que le podemos atribuir a que si va en mi coche va su madre al lado.)

Tampoco está de más que ensayes un par de canciones. Yo no me acordaba ya de ninguna y parece que la de la taza y la tetera siguen estando de moda. Ahí lo dejo…

8. Y, sobre todo, disfruta

Viajar con niños es diferente, pero sigue siendo viajar, descubrir y disfrutar. Piensa que si el niño tiene un mal día, seguro que lo solucionáis antes que si el adulto de al lado tiene un mal día. Vale que al adulto lo puedes dejar solo refunfuñando en una terraza mientras se le pasa el refunfuñe, pero seguro que al niño se le pasa antes. Al menos NiñaA tiene poca memoria  y, por ahora, se le pasan los berrinches tan rápido como a Dory. Ya os iré contando.

Ah, y que no se os olvide sacar fotos, nosotras con tanta cosa nos olvidamos la cámara en casa. Menos mal que teníamos el móvil 😌

Nota al pie. Si puedes, no enchufes al niño al DVD / tablet / smartphone. También tiene derecho a disfrutar de los nuevos paisajes (y es el momento de que aprenda a hacerlo.) Si lo vas a tener todo el viaje mirando para una pantalla, ¿para qué viajas?