No son muchas las ocasiones que uno tiene de descubrir proyectos locales, que parten de un ambiente rural para construir una empresa con alma que vende por todo el mundo. El de Ribela es uno de ellos.

En el pequeño pueblo de Ribela, con sus 200 vecinos, esta pareja gallego-salmantina ha creado una pequeña empresa familiar que produce una sidra de características únicas.

Sidra Ribela

Aquí Jesús nos explicaría cómo, a partir de variedades autóctonas de manzana (hasta 300) se producen sus sidras y “vinos” de manzana, y cómo las envasan y etiquetan para que lleguen a todas partes del mundo.

Todo ello aderezado por anécdotas de sus viajes (si os acercáis por allí, que os cuente cómo conoció a Emilio Estévez), unas magníficas viandas y, por supuesto, las distintas variedades de sidra. Incluyendo una versión de masaider o sidra caliente especiada que elaboraron especialmente para nosotros.

Mi favorita? Bágoas na choiva, que acaban de lanzar este año.