Me gusta el concepto detrás que propone el nuevo hashtag de +Airbnb #belongAnywhere. Esa idea de que tu hogar puede estar en cualquier lugar del mundo, que puedes vivir como uno más en una ciudad que no es la tuya, aunque sea solo durante un par de días. Pero, ¿hasta qué punto te sientes más “en casa” en un apartamento, que en un hotel al uso?

Cuando hace unas semanas estaba organizando mi viaje a Madrid para Fitur y después de haber descartado invitaciones de amigos y conocidos (a los que muy probablemente no iba a ver más de media hora al día, si es que me daba tiempo), decidí comprobarlo.

1. Es Airbnb más barato que un hotel?

Al principio pensaba que sería así. Se trata de economía colaborativa, es decir, de habitaciones y casas que alquilas porque “te sobran” y así te ganas un dinerillo extra. Pues bien, no siempre es verdad.

Por un lado, hay auténticas agencias inmobiliarias dadas de alta en Airbnb, gente que cuenta en Madrid con hasta 6 o 7 estudios, todos en la misma zona. Por el otro, sumando al precio el coste de limpieza y la comisión, en muchos casos pagas un importe igual o mayor que en muchos hoteles en temporada baja.

 

En mi caso, como viajaba por temporada alta el precio de los hoteles estaba algo disparado (unos 65-70€ noche en un hotel 3-4 estrellas). Pero los precios de Airbnb no estaban mucho más altos, esto es lo que yo me encontré:

  • pisos enteros (más bien estudios) en el centro de Madrid por unos 50€ al día
  • habitaciones en piso compartido por unos 30€ al día también para una o dos personas. Algunos con baño compartido y otros con individual. Casi todos con wifi

Como podéis ver, la diferencia no es enorme. Por supuesto, los hay mucho más caros (y alguno más barato también.)

2. Entonces, por qué escogí Airbnb?

En primer lugar, por la curiosidad. Tras meses (diría años) oyendo hablar de Airbnb y de lo malo/bueno que es, creo que ya era hora de probar.

En segundo, porque no quería ir “de hotel”. No os engañéis, me gustan los hoteles, pero estoy un poco aburrida de ver siempre los mismos conceptos. Hace años que no veo en España un estilo nuevo que me robe el corazón y, aunque reconozco que hay proyectos interesantes (lo de la wifi portátil de Roommate, por ejemplo), no me atraen mucho las opciones que solo son “un sitio donde dormir.”

No es que todo lo que te encuentras en Airbnb sea súper original, pero no se le puede negar la personalidad. En Madrid, por ejemplo, hay casas en antiguas corralas (un tipo de edificación característica de la ciudad), anfitriones que son artistas o viajeros empedernidos como yo, áticos con unas vistas fantásticas del Madrid de los Austrias…

En tercero, porque la idea de tener un sitio donde poder cocinar algo si me apetece, o de tomarme un yogur sin depender del minibar o del room service, cada vez se vuelve más atractiva (¿me estaré haciendo mayor?)

3. Cómo encontré mi piso: filtros y opiniones

Empecé mi búsqueda en Airbnb, poniendo la fecha para la que quería viajar. Puedes buscar también sin indicar la fecha, pero no sirve de mucho, porque no sabes el precio real (hay apartamentos en los que el precio cambia en función del día que selecciones) y te aparecen pisos que no tienen disponibilidad (como en booking y similares.)

Una vez haces la primera búsqueda aparecen muchos pisos (y cuando digo muchos son muchos), los puedes filtrar por:

  • el rango de precios. Es sobre el precio por noche y no tiene en cuenta las comisiones ni los depósitos, pero está bien para eliminar a bulto los que se salen de tu presupuesto.
  • tipo de alquiler: piso completo, habitación en piso compartido o habitación compartida. El filtro no es muy fino, a veces seleccionas piso completo y al leer las descripciones o los comentarios ves que en realidad es un dúplex compartido con el propietario o cosas así.
  • la ubicación (por mapa). Es uno de los filtros más útiles si conoces la ciudad a la que vas. Si marcas “buscar cuando mueva el mapa” refresca los resultados de pisos cuando haces zoom o navegas por el plano de la página. Eso sí, la ubicación no es exacta en Airbnb (al parecer por razones de seguridad) sino que suele estar dos calles más arriba (o más abajo.)
  • tamaño, wifi / servicios, zona, idioma del anfitrión…. en la opción “más filtros”

Con una búsqueda rápida me encontré algunas cosas interesantes, así que me hice una lista de sitios para poder comparar y ver cuál escogía más tarde.

Y aquí viene la principal diferencia respecto a las plataformas hoteleras. Cuando buscas un hotel te puedes leer la página del hotel, booking, tripadvisor, minube,…. y quedarte con la impresión de que no sabes si el hotel es bueno o no. Aquí todos los comentarios están en la misma página, y eso lo simplifica un poco todo. Además, como puedes leer los comentarios de los anfitriones (los dueños de las casas) y los huéspedes, te puedes hacer una idea bastante más completa de lo que te puedes encontrar.

4. Mi experiencia con Loretta

Escogí el piso de Loretta porque me pareció muy original. Esa personalidad que se pueden ver en las fotos, mezcla de casa antigua y arte moderno. Además tenía muy buenas valoraciones y una ubicación fantástica para ir andando a todas partes y realmente disfrutar de la ciudad.

Hice una solicitud de reserva (no todos los alquileres son automáticos, el anfitrión tiene que aprobar tu solicitud) poniéndole por qué iba a Madrid, qué me gusta hacer, mis planes para esos días… ese tipo de cosas que me gustaría saber de alguien que va a venir a mi casa. Y no tardó ni una hora en contestarme. A partir de ahí estuvimos intercambiándonos mensajes sobre a qué hora llegaría, cómo llegar a la casa…

Cuando llegué a la casa, entre el Paseo de Recoletos, Alonso Martínez y Chueca, me esperaba Loretta, una de esas personas que te dan buenas vibraciones según las conoces. me dio un tour por el piso (una maravilla) y me explicó dónde estaba cada cosa (el café, los cacharros de la cocina, la clave de la wifi…). También me explicó un poco sobre la ciudad, me contó un poco sobre su vida (resulta que ha tenido una vida muy interesante)…

La verdad, no pude disfrutar mucho tiempo de la casa porque tenía una agenda muy apretada esos días, pero me hubiera encantado poder conocer a mi anfitriona un poco más. Creo que este es el tipo de experiencia que no sueles encontrarte en un hotel al uso.

En conclusión, ¿estuve mucho más cómoda que en un hotel? No, pero tampoco menos. Sencillamente es una experiencia diferente, con un trato más personal.

5. Seguridad, pagos y garantías

Hace unos años al parecer tuvieron muchos problemas con este tema, así que ahora mismo el sistema es bastante seguro:

  • pagas a airbnb directamente cuando haces la reserva, de forma que si hay algún problema el dinero lo tienen ellos y te lo pueden devolver sin depender de terceros. Hay pisos en los que te piden fianza o depósito, pero no sé cómo funciona en ese caso
  • hasta que no lleves 24 horas en el piso no pagan al anfitrión

Eso sí, la política de cancelación es bastante estricta.

Si lo queréis probar vosotros mismos, os dejo este descuento para airbnb que dan de 22 € a nuevos registros (no sé cuantos dan ni hasta cuándo, pero mientras sirva… 🙂

*Este NO es un post patrocinado. Si quieres más información sobre mi experiencia, puedes contactarme a través del formulario de contacto o dejando un comentario a continuación.