Bueno, parece que el año se nos ha echado encima y dentro de un par de días estaremos estrenando uno nuevo. Así que, como no es lo mismo visitar Madrid en verano que en estas épocas tan festivas, aquí os dejo con mis imprescindibles o qué ver en Madrid en Fin de Año:

1. Plaza Mayor: comprarse una peluca (cuanto más estrafalaria mejor) e ir gritando ¡Chenchoooo!

En cualquier otra época del año, lo suyo sería sentarse a tomar un “relaxing cup of (very expensive) café con leche” admirando la arquitectura de la plaza, las fachadas de la casa de la Panadería (en obras) y la estatua de Felipe III. Pero con el mercadillo más navideño de Madrid por el medio, lo mejor es dejarse llevar por el ambiente, agarrar bien el bolso (lo de los carteristas y descuideros no es leyenda urbana) y comprar alguna chorrada, cuanto más inútil mejor.

Si además has visto alguna que otra vez “La gran familia” (sí, este año también la repondrán), un gritito o dos de Chencho! también es un clásico.

2. Puerta del Sol: tomar las uvas en directo, para dar la envidia al resto de mortales que lo verán por la tele

Empezaré diciendo que tomar las uvas en la puerta del Sol está sobrevalorado. Las campanadas no se oyen (se intuyen,) hay mucha gente, hace frío,… pero te lo pasas genial!

Eso sí, hay que ir con bastante antelación y es mejor no hacer planes de vestidito y taconazo, porque puedes acabar pringado/a de cava/champán/garrafón hasta las cejas. Y mejor buscarse un plan de fiesta por la zona, porque fin de año y coche en Madrid no es una muy buena idea.

Cartel Tio Pepe Madrid

3. Comer algo típico: churros con chocolate en la chocolatería San Ginés a primerísima hora de la mañana

Como ya os decía en el post sobre qué comer en Madrid, no hay nada más típico en Navidad que desayunar chocolate con churros en San Ginés para celebrar el año que empieza.

La chocolatería está abierta 24 horas, así que no hace falta ser el más trasnochador. Es más, mejor armarse de paciencia, ya que suele estar hasta arriba de gente a cualquier hora.

4. Ir al Teatro: sobre todo si puedes aprovechar una de esas funciones especiales de fin de año con cotillón incluido

Madrid es una de las capitales indiscutibles del teatro en España. Hay muchas opciones teatrales, desde los ya clásicos musicales a teatro infantil, microteatro o incluso cabaret.

Para el que nunca ha ido a una función de fin de año, decir sencillamente que los actores interrumpen la función para tomar las uvas con el público. Suele haber confeti, matasuegras, uvas y cava, pero  también firmas de autógrafos, improvisaciones,… pero eso ya depende de cada espectáculo. Además, suelen acabar a tiempo para irse directo a una de las miles de fiestas que inundan la capital.

Cines Callao Madrid

 

5. El Rastro: comprar panderetas con las que despertar al día siguiente a los más trasnochadores

En el Rastro se puede comprar casi de todo, o eso dicen. Y en Navidad no iba a ser menos. Es verdad que cada vez quedan menos puestos de cosas viejas y surgen más tiendas “vintage”, pero eso también tiene su gracia.

Un día os pondré cuál es MI ruta del Rastro (apuntado como propósito de año nuevo) pero, mientras tanto, mi recomendación es evitar la calle principal y callejear por las transversales, que es donde se encuentran las cosas más interesantes y hay algo menos de gente.

6. Palacio Real: ver el último cambio de guardia del año en la puerta del Príncipe

La mayoría de la gente, e incluyo a los propios madrileños, desconoce que todos los miércoles y sábados entre las 11 de la mañana y las 2 de la tarde se realiza una cambio de la Guardia Real tanto de los centinelas a pie como a caballo. Caiga o no en fin de año, es un plan interesante y gratis. Y hacen relevo cada media hora aprox.

Para los que se queden más tiempo en la capital, es mucho más espectacular el Relevo Solemne en la Plaza de la Armería, que sucede el primer miércoles de cada mes.

Palacio Real Madrid

7. Cibeles, Puerta de Alcalá y Ayuntamiento: ir a patinar sobre hielo en uno de los edificios más bonitos de Madrid

Al llegar a la plaza de Cibeles, los futboleros suelen fijarse en la diosa madridista, a mí me gusta más el Palacio de Telecomunicaciones (ahora lo llaman Palacio Cibeles). Antes era la sede de Correos, pero en uno de esos arrebatos de Gallardón, se les compró el edificio y se trasladó el ayuntamiento de Madrid allí (antes en la Plaza de la Villa, otro imprescindible).

Por cierto, muchos madrileños lo conocen también por la Catedral de las Comunicaciones, por su estilo arquitectónico, obra del gallego Antonio Palacios y del vasco Joaquín Otamendi.

Además de las oficinas municipales, hay un mirador (entradas anticipadas), un bar-terraza, salas de exposiciones… Y en Navidad ponen una pista de hielo y uno de los belenes más visitados de la ciudad.

Nota: en 2016 el mirador está cerrado por obras, pero tienes cerca la terraza del hotel The Principal o la zona gastro del Corte Inglés de Callao. Estarán hasta arriba, pero para la primera todavía puedes reservar mesa para tomarte un gintonic.

8. Parque del Retiro: volver a ser un niño en los espectáculos de títeres al aire libre

Con el frío de Madrid en Navidad, pasear por el parque del Retiro en barca pierde un poco su aliciente. Eso sí, hay otras actividades que el resto del año pasan más desapercibidas y que también merecen mucho la pena, como que te lean el tarot y volver a sentirse un niño en el teatro de títeres al aire libre del parque.

Después de la que se lió el año pasado (la razón oficial es otra), el teatro teatro está cerrado, pero hay otros titiriteros repartidos por todo el parque.

Calle del León Madrid

9. Plaza de la Villa y Madrid de los Austrias: recorrer de caña en caña el Madrid más auténtico

En la Plaza de la Villa empieza una de las zonas más tradicionales de Madrid, llena de calles retorcidas y con nombres peculiares: la calle del Cordón, la calle del Codo, la del Puñonrostro, la de la Pasa… o la misma calle de Madrid.

Después de un paseo por la Plaza Mayor, o incluso por la Gran Vía, esta pequeña plaza de estilo medieval y todas las calles que la rodean suponen un remanso de calma más que recomendable. Además, callejeando se llega en menos de 10 minutos a las cavas baja y alta, unas de las zonas de tapeo más clásicas. Y andando unos pocos metros más, a la Latina.

10. Templo de Debod: pasar de las fiestas y pensar en Ra y otros dioses egipcios

Cuando ya estás más que harto de luces de Navidad, gente disfrazada, y el bullicio general, el Templo de Debod siempre es una buena opción.

No es que sea un complejo espectacular de templos egipcios, pero suele estar bastante tranquilo, la visita es gratuita, y cuenta con un mirador espectacular del suroeste de Madrid.

Plaza España Templo Debod

11. Paseo del Arte: ver y sentir los museos de Madrid de otra manera

El 1 de Enero no va a ser posible visitar casi nada. Casi todos los museos y salas de exposiciones cierran. Normalmente está uno de resaca o de empacho o con primos y sobrinos gritando por todos lados, así que de todas formas ir de museos probablemente no sea un plan fantástico de año nuevo.

Aún así, en el Museo del Prado hay conciertos de Villancicos, en el Museo Sorolla hay algunas visitas de temática navideña, en el del Romanticismo conciertos de piano,…

12. Zona Malasaña – Chamberí: irse de bares a celebrar que ya estamos en un nuevo año, lleno de proyectos por venir y deseos por cumplir

Quizás lo que más me gusta de esta zona, entre Gran Vía y la Castellana es su capacidad de regeneración, de transformación desde la movida a los movimientos más actuales, la gente en estas zonas viven en continuo estado de mutación. Una especie de Ave Fénix cultural.

Podría añadir muchos otros: Latina, Letras, Lavapiés… pero bueno, para eso tenemos todo el año 😉

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extra. Serrano: pasar corriendo por la milla de oro disfrazado de árbol de Navidad en la San Silvestre Vallecana

Hay quien prefiere la maratón de Boston o irse a Nueva York, pero la San Silvestre Vallecana es quizás la carrera más gamberra del año. 10 kilómetros que recorren por un lado los profesionales y por otro los amateurs disfrazados.

No es una carrera especialmente complicada, aunque con la moda del running la gente se lo prepara mucho, vaya disfrazada o no. Una forma de prepararse para los turrones que se zamparán esa misma noche.